Comunidad

Qué ver en la Comunidad Valenciana: playas, pueblos y montaña

La Comunidad Valenciana suma casi quinientos kilómetros de litoral y, detrás de ellos, una montaña que casi nadie asocia con la región. Esa doble condición es la clave para no reducirla a un viaje de playa: entre el mar y el interior no hay más de una hora de coche en casi ningún punto.

Castellón: Peñíscola, Benicàssim y el norte

Peñíscola es la imagen fija de la provincia: península amurallada, castillo templario en lo alto que fue sede del papa Luna y un casco que sube por dentro de la muralla. Al sur, Alcossebre reparte calas al pie del Parque Natural de la Serra d’Irta, y Benicàssim combina playa larga con las villas modernistas del paseo y el Desert de les Palmes a la espalda. Castellón de la Plana funciona como base urbana, con el Grao como frente marítimo.

Valencia y su huerta

La capital reparte su interés entre la Ciutat Vella, la Lonja de la Seda —Patrimonio de la Humanidad—, el Mercado Central y el cauce reconvertido del Turia. Al sur se abre la Albufera, un lago separado del mar por la Devesa, con El Palmar como núcleo de arrozales y barcas. Es el paisaje del arroz, y donde tiene sentido comer paella valenciana en su versión de origen. Más abajo, Gandia combina puerto, playa larga y el palacio ducal de los Borja en el casco.

Alicante: de las calas del norte a las salinas del sur

El cabo de la Nao rompe la costa en calas de roca: Xàbia es la mejor base para recorrerlas, con puerto, arenal y casco antiguo separados entre sí. Benidorm concentra el turismo vertical y dos bahías; al sur, Santa Pola, Guardamar del Segura y Torrevieja alternan arenales largos con salinas rosadas y dunas. Alicante manda desde el castillo de Santa Bárbara sobre el puerto, y Elche conserva un palmeral de más de doscientas mil palmeras, también Patrimonio de la Humanidad. Novelda añade modernismo inesperado tierra adentro.

El interior, que casi nadie visita

Detrás de la línea de costa la altitud sube rápido. La montaña alicantina reúne pueblos colgados y barrancos con sendero; el Maestrazgo castellonense conserva villas de piedra amuralladas; el interior valenciano suma hoces y cuevas. En julio y agosto es la única manera razonable de caminar en la comunidad.

Dos ejemplos con página propia: Pedreguer, la cara de interior de la Marina Alta, al pie de la cresta de la Segària y con el rastro dominical más grande de la comarca; y Anna, en la Canal de Navarrés, donde un pueblo pequeño reúne un lago entre árboles, cascadas en toba y un palacio condal con patio nazarí.

Fiestas que condicionan el viaje

Pocas comunidades tienen un calendario festivo tan capaz de decidir las fechas. Las Fallas de Valencia ocupan del 15 al 19 de marzo y son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: monumentos de cartón piedra plantados en los cruces, mascletà diaria a las dos y quema final la noche de San José. El Misteri d’Elx, en agosto, es un drama sacro cantado dentro de la basílica de Santa María que se representa desde el siglo XV y tiene el mismo reconocimiento. En abril, los Moros i Cristians de Alcoi llenan la ciudad de comparsas durante tres días, y en junio las Hogueras de San Juan hacen en Alicante lo que las Fallas en Valencia. Buñol cierra agosto con la Tomatina. En todas ellas el alojamiento se agota con meses de antelación.

En la mesa

La paella valenciana es un plato de interior y de huerta: pollo, conejo, judía verde, garrofón y azafrán, sin marisco ni chorizo. En la costa se cocinan el arroz a banda y la fideuà, y en la Albufera el all i pebre de anguila. La horchata de chufa se cultiva y se elabora en la comarca de l’Horta Nord, y se toma con fartons; el turrón de Jijona y Alicante tiene denominación propia desde hace décadas. En la copa, bobal en Utiel-Requena y monastrell en el sur.

Cuándo ir

De mayo a octubre hay temporada de baño, una de las más largas de la península, con julio y agosto llenos. Para las ciudades y el interior, primavera y otoño; el calor del verano en Elche, Alicante o el interior de Valencia es alto y seco.

Provincias
Castellón, Valencia, Alicante
Patrimonio de la Humanidad
Lonja de la Seda y palmeral de Elche
Temporada de baño
de mayo a octubre
Parque natural costero
Albufera de Valencia

El índice completo de destinos del país está en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Qué parte de la costa elegir?

Castellón (Peñíscola, Alcossebre, Benicàssim) es la más tranquila y con más pueblo. La costa de Valencia combina arenal y ciudad, con la Albufera al sur. Alicante concentra el turismo de sol clásico en Benidorm y Torrevieja, pero también las calas de Xàbia y el cabo de la Nao, que son otra cosa.

¿Cuándo se puede ir a la playa?

De mayo a octubre con agua utilizable, y de junio a septiembre en plena temporada. Es uno de los litorales con temporada de baño más larga de la península. Julio y agosto son los meses de más ocupación, en especial en Benidorm, Torrevieja y Gandia.

¿Merece la pena el interior?

Sí, y es el gran desconocido. La montaña de Alicante tiene pueblos como Guadalest o Bocairent y barrancos con senderos; el Maestrazgo castellonense conserva villas amuralladas de piedra seca; y el interior de Valencia suma hoces y cuevas. En verano el interior es la única forma cómoda de caminar.

¿Dónde se come la paella?

La valenciana de origen es de interior y de huerta, con pollo, conejo y garrofón, y la referencia son los arrozales del entorno de la Albufera, en El Palmar y Catarroja. En la costa lo habitual es arroz de marisco o fideuà, que es otro plato. Se come a mediodía y no de noche.

¿Qué es Peñíscola?

Una península fortificada unida a tierra por un istmo, coronada por el castillo templario que fue sede del papa Luna. El casco antiguo trepa por dentro de la muralla y la playa norte se extiende varios kilómetros. Es la postal más reconocible de la provincia de Castellón.