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Qué ver en Murcia: el Mar Menor, Cartagena, la costa y el interior

La Región de Murcia es pequeña, seca y con más variedad de la que aparenta: doscientos kilómetros de costa mediterránea con una laguna salada única en Europa, una ciudad portuaria con capas romanas a la vista y un interior de sierras, arrozales de cañón y frutales que florecen en marzo.

El Mar Menor y La Manga

El Mar Menor es la mayor laguna salada de Europa, separada del Mediterráneo por La Manga, una barra de arena de más de veinte kilómetros con mar a los dos lados. Sus aguas son someras y más cálidas que las de mar abierto, lo que explica su popularidad familiar, y arrastran problemas ambientales serios asociados a los vertidos de la agricultura del Campo de Cartagena. En su orilla quedan los baños de lodo de Lo Pagán y los antiguos molinos de sal.

Cartagena

Cartagena es la ciudad de estratos de la región: fundación púnica, teatro romano recuperado bajo el casco y puesto en valor junto a la catedral antigua, muralla de Carlos III, arsenal y una bahía cerrada por fuertes. El Museo Nacional de Arqueología Subacuática cierra el conjunto en el propio puerto. Todo es caminable, y la ciudad se entiende mejor subiendo a cualquiera de sus cerros.

La costa de Águilas a Mazarrón

Al suroeste de Cartagena el litoral cambia: la costa se vuelve más agreste y menos urbanizada, con calas de grava y sierra pegada al agua en el entorno de Mazarrón y Águilas, esta última con castillo sobre dos bahías, el embarcadero minero del Hornillo y un Carnaval de interés turístico internacional. El parque regional de Calblanque conserva uno de los últimos tramos de dunas y playas sin edificar del sureste, con acceso restringido en verano.

El interior: huerta, cañón y sierra

Cieza se cubre de flor de frutal a mediados de marzo en un fenómeno que dura poco más de dos semanas. Calasparra da nombre a un arroz con denominación de origen cultivado en el cañón del Segura, en terrazas inundadas entre paredes de roca. Caravaca de la Cruz es ciudad jubilar con santuario en alto; Bullas y Cehegín aportan viñedo y casco histórico; Torre Pacheco y El Palmar completan el mapa de la huerta. Murcia capital, con su catedral de fachada barroca y su mercado, cierra el conjunto.

Lorca, el altiplano y Sierra Espuña

El suroeste y el norte de la región funcionan aparte de la costa. Lorca conserva la fortaleza que le da nombre de ciudad del sol, un casco de palacios barrocos que se reconstruyó tras el terremoto de 2011 y una Semana Santa cuyos bordados en seda no tienen equivalente: los desfiles bíblico-pasionales compiten por cofradía con telas trabajadas durante generaciones.

Al noroeste, la sierra de Espuña es el parque regional de referencia, con pinar de repoblación centenario y los pozos de la nieve, cúpulas de piedra del XVI donde se prensaba nieve para bajarla en verano a las ciudades del llano. En sus faldas, Aledo vigila el valle desde una torre almohade y Alhama de Murcia mantiene el uso termal que le da nombre.

El altiplano cierra el mapa por el norte: Jumilla y Yecla cultivan monastrell en secano y a más de setecientos metros, lo que da vinos de graduación alta y estructura densa, y ambas tienen bodegas visitables sin cita en temporada. Moratalla añade un casco en cuesta con torreón. Y de vuelta al mar, las salinas de San Pedro del Pinatar reúnen flamencos todo el año en un parque regional de charcas y lodos que se recorre por pasarela.

En la mesa

La cocina murciana se explica por la huerta y por la laguna. Del Mar Menor sale el arroz caldero, hecho con el caldo de pescado de roca y servido en dos vuelcos; de la huerta, la ensalada murciana de tomate en conserva y el zarangollo de calabacín y cebolla. El pastel de carne y la marinera —rosquilla con ensaladilla y anchoa— son de barra, y los paparajotes, hoja de limonero rebozada, cierran la comida sin comerse la hoja.

Cuándo ir

De mayo a octubre para la costa, con una de las temporadas de baño más largas del país. Para el interior y las ciudades, primavera y otoño: en julio y agosto el calor seco es alto y sostenido. Marzo tiene un argumento propio con la floración de Cieza.

Provincia
una sola, uniprovincial
Mar Menor
mayor laguna salada de Europa
Temporada de baño
de mayo a octubre
Floración de Cieza
mediados de marzo, unas dos semanas

El índice completo de destinos del país está en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Mar Menor?

La mayor laguna salada de Europa, separada del Mediterráneo por La Manga, una barra de arena de más de veinte kilómetros. Sus aguas son someras y notablemente más cálidas que las del mar abierto, lo que la ha hecho popular con niños, y arrastra problemas ambientales serios ligados a los vertidos agrícolas.

¿Cuándo se puede ir a la playa?

De mayo a octubre, con una de las temporadas de baño más largas de España y un promedio de horas de sol muy alto. Julio y agosto son los meses de máxima ocupación en La Manga. En primavera y otoño la costa sigue siendo utilizable y el interior es mucho más cómodo de recorrer.

¿Qué ver en Cartagena?

El teatro romano recuperado junto a la catedral antigua, el puerto y la muralla, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática y los fuertes que rodean la bahía. Es una ciudad de estratos: púnica, romana, moderna y militar, y todo queda a distancia caminable desde el puerto.

¿Merece la pena el interior?

Bastante. Cieza se cubre de floración de frutales en marzo, Calasparra da nombre a un arroz con denominación propia cultivado en el cañón del Segura, Caravaca de la Cruz es ciudad jubilar, y Bullas y Cehegín aportan viñedo y casco histórico. Es la parte de la región que casi nadie visita.

¿Qué se come?

Verdura de huerta murciana en casi todo: zarangollo, michirones, pastel de carne, marinera, y caldero del Mar Menor, un arroz caldoso hecho con pescado de roca. En la costa, salazones y mújol; en el interior, arroz de Calasparra y cordero.