Comunidad

Qué ver en el País Vasco: Bilbao, San Sebastián, la costa y Álava

El País Vasco cabe en poco más de siete mil kilómetros cuadrados y aun así reparte tres caracteres muy distintos: una capital industrial reinventada, una costa de acantilado y bahía, y una provincia interior de viñedo y ciudad medieval. Las distancias son cortas —nada está a más de hora y media de nada—, lo que permite hacerlo entero desde una sola base.

Bilbao y la ría

Bilbao cambió de piel en los noventa y hoy se recorre siguiendo la ría: el Guggenheim de titanio, el Casco Viejo con sus Siete Calles y el mercado de la Ribera, y el Ensanche entre los dos. Río abajo, Getxo alinea palacetes frente al Abra y comparte con Portugalete el puente de Bizkaia, el transbordador colgante en servicio desde 1893 y declarado Patrimonio de la Humanidad. La combinación de hierro y agua es la clave del paisaje vizcaíno, también fuera de la ciudad.

Gernika, tierra adentro, conserva la Casa de Juntas y el roble bajo el que se juraban los fueros: una parada breve y de carga histórica evidente.

San Sebastián y la costa de Gipuzkoa

San Sebastián organiza casi todo alrededor de la Concha, con el monte Urgull en un extremo y el Igueldo en el otro, y con la Parte Vieja como concentración de barras. Hacia el oeste, Getaria guarda el puerto de Juan Sebastián Elcano, el museo Balenciaga y el txakoli de sus laderas; Zumaia es la entrada al flysch, el acantilado de estratos verticales que se lee como un libro de geología. Al este, junto a la frontera, Hondarribia tiene casco amurallado, calle de pescadores y un castillo convertido en parador.

Álava: Vitoria y la Rioja Alavesa

Vitoria es la capital administrativa y la menos visitada de las tres ciudades: casco medieval en almendra, catedral vieja en restauración abierta al público y un anillo verde que la rodea entera. Al sur, la Rioja Alavesa cambia de clima y de cultivo: Laguardia se asoma amurallada sobre el viñedo con la sierra de Cantabria de fondo, y los pueblos del entorno concentran bodegas a distancias mínimas. Orduña, enclave vizcaíno en el interior, cierra el mapa por el sur.

Urdaibai y la costa de Bizkaia

Entre Bilbao y Gipuzkoa queda el tramo de litoral menos transitado, y el más agreste. San Juan de Gaztelugatxe es un islote unido a tierra por un puente de piedra y una escalera de 241 peldaños que termina en una ermita del siglo X; el acceso se regula con entrada de hora para repartir la afluencia. A pocos kilómetros, Bermeo mantiene la flota pesquera más grande de la costa vasca y la torre de Ercilla sobre el puerto viejo.

La ría del Oka forma la reserva de la biosfera de Urdaibai, reconocida por la Unesco: marisma, dunas y encinar cantábrico en un estuario que en migración concentra miles de aves. En su bocana, la barra de arena de Mundaka genera una izquierda larga con fama internacional entre los surfistas, que llega a romper varios cientos de metros cuando entra mar del noroeste. Al este siguen Elantxobe, colgado de una ladera tan empinada que el autobús necesita una plataforma giratoria para dar la vuelta; Lekeitio, con la isla de San Nicolás accesible a pie en marea baja; y Ondarroa, de casco estrecho sobre el Artibai.

Tierra adentro, las Encartaciones cambian el paisaje por valles de caserío disperso, con Balmaseda y su puente medieval de peaje como cabecera histórica de la comarca.

Moverse sin coche

Es la comunidad donde el coche es más prescindible. El aeropuerto de Bilbao queda a veinte minutos del centro y un autobús directo une las dos capitales cada media hora. Euskotren recorre la costa de Bizkaia y de Gipuzkoa con paradas en casi todos los pueblos citados aquí, incluidos Bermeo, Mundaka y Zumaia, y el metro de Bilbao llega hasta las playas del Abra. Solo la Rioja Alavesa y los valles interiores piden vehículo.

Comer, y cuándo ir

El orden habitual es pintxo de barra, sidrería en temporada y asador de pescado en la costa —besugo, rodaballo, cogote de merluza a la parrilla—. El txakoli se sirve joven y con algo de aguja. La temporada cómoda va de mayo a octubre, con septiembre como mejor apuesta; llueve en cualquier mes, así que el plan alternativo de interior no es opcional.

Provincias
Bizkaia, Gipuzkoa, Álava
Patrimonio de la Humanidad
puente de Bizkaia
Mejor temporada
mayo–octubre, con septiembre como mejor mes
Distancia Bilbao–San Sebastián
algo más de 1 h

El índice completo de destinos del país está en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Bilbao o San Sebastián?

Son viajes distintos. Bilbao es urbana, industrial reconvertida y con más museo: el Guggenheim, el Casco Viejo y la ría hasta el puente de Bizkaia. San Sebastián es de bahía, paseo y mesa, con la Parte Vieja como epicentro de los pintxos. Están a poco más de una hora la una de la otra, así que no hace falta elegir.

¿Qué es el flysch de Zumaia?

Una secuencia de estratos rocosos verticales expuestos por la erosión entre Deba, Zumaia y Mutriku, que registra millones de años de historia geológica en capas legibles a simple vista. Se recorre a pie por el sendero del acantilado o en barco desde Zumaia con la marea adecuada.

¿Cuándo conviene visitar la región?

De mayo a octubre, con julio y agosto como meses de más ocupación y precios altos en la costa. El clima es atlántico y llueve en cualquier estación, por lo que conviene planificar con alternativas de interior. Septiembre es probablemente el mejor mes: mar todavía utilizable, menos gente y calendario gastronómico activo.

¿Merece la pena Álava?

Sí, y es la provincia que más se salta. Vitoria tiene un casco medieval en forma de almendra y un anillo verde alrededor de la ciudad; al sur, la Rioja Alavesa reúne pueblos amurallados como Laguardia sobre un mar de viñedo, con bodegas visitables a pocos kilómetros unas de otras.

¿Cómo funcionan los pintxos?

Se pide de barra, uno o dos por local, y se cambia de bar: la costumbre es el recorrido, no quedarse. En la Parte Vieja donostiarra y en el Casco Viejo bilbaíno la mayoría de los sitios tienen una especialidad concreta, y lo que está en la barra no es todo: la pizarra con los pintxos calientes suele ser lo mejor.