Comunidad
Qué ver en Castilla y León: ciudades, castillos, vino y montaña
Castilla y León es la comunidad más extensa de España y también la más difícil de resumir: nueve provincias, tres catedrales de primer orden, la mayor concentración de castillos del país y un río, el Duero, que ordena buena parte del territorio y del viñedo. No se recorre entera. Se elige un eje y se hace bien.
Las ciudades
Salamanca por la piedra dorada de su plaza mayor y la universidad; Segovia por el acueducto romano y el alcázar sobre la confluencia; Ávila por la muralla completa; León por la vidriera de la catedral y por San Isidoro; Burgos por su catedral gótica y por el paso del Camino Francés. Valladolid aporta el peso administrativo y un casco con museo de escultura, y Zamora concentra románico urbano en pocas manzanas. Astorga, en el Camino, suma catedral, palacio episcopal de Gaudí y tradición de chocolate. Ponferrada vigila el Bierzo desde el castillo templario.
El Duero: vino y castillos
El eje del río es donde el paisaje se vuelve reconocible. Toro da nombre a su denominación y mantiene la colegiata con el pórtico policromado; Peñafiel alinea su castillo de doscientos metros sobre la loma, con el museo del vino dentro, y guarda abajo la plaza del Coso, de suelo de arena y balconada de madera; Valbuena de Duero y Roa de Duero quedan en plena Ribera, con bodegas excavadas bajo los cascos y visita con cita previa; La Rasa y Quintanilla del Agua completan el tramo alto, hacia Soria y el Arlanza. Medina del Campo conserva la memoria de sus ferias y el castillo de La Mota; a un cuarto de hora, Tordesillas suma el tratado que repartió los océanos y la historia de Juana la Loca, encerrada 46 años junto al monasterio de Santa Clara. Tiedra y Fuenterrebollo añaden emplazamientos de meseta con vistas largas. Aguas abajo, Fermoselle se asoma a los Arribes del Duero, cañón fronterizo con Portugal.
El norte: montaña, románico y hayedos
Lo que casi nadie asocia con la comunidad es la montaña. Espinosa de los Monteros, en el norte burgalés, y San Cebrián de Mudá, en la Montaña Palentina, dan entrada a valles altos con románico rural, hayedos y la vertiente sur de los Picos de Europa. El clima ahí es atlántico y el paisaje no se parece en nada a la llanura cerealista de veinte kilómetros al sur.
El Camino Francés
La comunidad sostiene el tramo central del Camino Francés, de Burgos a León y de León al Bierzo por Astorga y Ponferrada. Son las etapas de meseta, las que más se discuten por monótonas y las que más pesan en el recuerdo de quien las hace. Nada que ver con la Vía de la Plata, que sube desde el sur y cuya etapa por la Sierra Norte de Sevilla está descrita en la Vía de la Plata.
En la mesa
Es la comunidad del horno de leña. El lechazo asado en cazuela de barro, de cordero lechal de raza churra con indicación geográfica propia, y el cochinillo segoviano, que se trincha con el borde de un plato para demostrar lo tierno que está, son los dos platos que definen la mesa. A su lado, la morcilla de Burgos con arroz, la cecina de León curada al aire, el botillo del Bierzo y los judiones de La Granja. La sopa de ajo con pan duro y pimentón resuelve el invierno, y el queso de oveja zamorano cierra la comida. En la copa, tinta de toro y tempranillo del Duero, y un verdejo de Rueda para la mesa de verano.
Cómo se elige un eje
La comunidad es tan extensa que el error habitual es intentarla entera. Funcionan mejor cuatro recortes: el eje del Duero entre Peñafiel y Toro, con bodega y castillo alternados; el triángulo de Salamanca, Ávila y Segovia, las tres a menos de hora y media entre sí y con tren desde Madrid; el Camino Francés de Burgos a Ponferrada, que se hace por etapas o en coche siguiendo las mismas paradas; y el norte de montaña, de Espinosa de los Monteros a la Montaña Palentina. Ninguno se solapa con otro, y cada uno da para tres o cuatro días.
Mayo, junio, septiembre y octubre. El verano en la meseta es seco y duro a mediodía; el invierno, frío y limpio, con heladas y buena luz para fotografiar ciudades. La vendimia de septiembre y octubre es el mejor momento para el Duero.
- Provincias
- nueve: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid, Zamora
- Denominaciones del Duero
- Ribera del Duero, Toro, Rueda, Arribes
- Camino Francés
- tramo central, de Burgos al Bierzo
- Mejor temporada
- mayo, junio, septiembre y octubre
El índice completo de destinos del país está en destinos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas provincias tiene y cómo se recorre?
Nueve: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Es la comunidad más extensa de España y no se cubre en un viaje. Lo razonable es elegir un eje: el Duero de Soria a Zamora, el Camino Francés de Burgos a León, o el triángulo Salamanca–Ávila–Segovia.
¿Cuál es la mejor época?
Mayo, junio, septiembre y octubre. El verano es seco y muy caluroso en la meseta, y el invierno es frío y despejado, con heladas fuertes. Septiembre y octubre añaden la vendimia en la Ribera del Duero, en Toro y en Rueda, que es cuando el paisaje del viñedo tiene más interés.
¿Qué castillos merecen el desvío?
El de Peñafiel sobre la loma alargada, con museo del vino dentro; el de Coca en ladrillo mudéjar; el alcázar de Segovia sobre la confluencia; y en el sur burgalés, los castillos y las villas del Arlanza. Roa de Duero y Tiedra completan la lista de emplazamientos con vistas de meseta.
¿Qué es la Ribera del Duero?
La denominación de origen que sigue el curso del Duero entre Soria y Valladolid, con centro en Aranda de Duero y Peñafiel. Valbuena de Duero, Roa de Duero y La Rasa quedan en su radio. Las bodegas se visitan casi todas con cita previa y muchas están excavadas bajo los cascos urbanos.
¿Y la montaña?
El norte de León y Palencia y el noreste de Burgos son de montaña real. Espinosa de los Monteros y San Cebrián de Mudá dan acceso a los valles altos, con románico rural, hayedos y la vertiente sur de los Picos de Europa y la Montaña Palentina.