Comunidad
Qué ver en Extremadura: Mérida, Cáceres, los valles del norte y la dehesa
Extremadura sostiene dos cosas difíciles de encontrar juntas: el conjunto romano más completo del país y una extensión de dehesa que ordena su mitad sur. Entre ambas quedan tres cascos históricos de primer nivel y unos valles al norte que rompen por completo con la idea de tierra seca.
Mérida y el legado romano
Mérida fue Emerita Augusta y conserva la mayor concentración de arquitectura romana de España: teatro y anfiteatro contiguos, puente sobre el Guadiana, acueducto de los Milagros, templo de Diana, circo y un Museo Nacional de Arte Romano que ordena todo lo anterior. El conjunto está declarado Patrimonio de la Humanidad, se recorre a pie y en verano exige madrugar. Almendralejo, a poca distancia, es el centro de Tierra de Barros, la comarca vitícola más extensa de la comunidad.
Cáceres, Plasencia y las villas monumentales
Cáceres conserva un casco intramuros de torres y palacios casi sin añadidos posteriores, también Patrimonio de la Humanidad, y se llena de vencejos al atardecer. Plasencia cierra el norte con muralla y dos catedrales unidas en un mismo edificio; Trujillo aporta la plaza mayor con el castillo por encima; y Olivenza y Valencia de Alcántara, en la frontera, mezclan trazado portugués y castellano. Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra cierran el sur con torres barrocas y recinto templario.
Los valles del norte
El norte cacereño no se parece al resto. El valle del Jerte se cubre de cerezo en flor a finales de marzo o principios de abril, con Cabezuela del Valle entre sus núcleos y una ventana de floración de apenas dos semanas. La Vera añade gargantas de agua fría y pimentón de denominación; Hervás conserva una de las juderías mejor mantenidas del país en madera y adobe; Cabezabellosa y Serradilla dan acceso al entorno de Monfragüe, parque nacional y uno de los mejores lugares de Europa para ver buitre leonado, alimoche y águila imperial desde el propio mirador de carretera.
La dehesa, y la continuidad hacia el sur
La mitad sur es dehesa: encinar aclarado, ganado y bellota, la base del cerdo ibérico. Es el mismo paisaje que continúa sin transición al otro lado del límite provincial, en la Sierra Norte de Sevilla, donde la Vía de la Plata entra en Andalucía. La cuarta etapa del Camino, de hecho, sale de Almadén de la Plata hacia Monesterio, ya en Badajoz.
Guadalupe, Alcántara y el sur monumental
Tres piezas mayores quedan fuera de las ciudades. El Real Monasterio de Guadalupe, en plena sierra de las Villuercas, acumula claustro mudéjar, sacristía con lienzos de Zurbarán y camarín barroco, y está declarado Patrimonio de la Humanidad; el pueblo que lo rodea sube en callejas empinadas hasta la plaza. En el otro extremo de Cáceres, el puente de Alcántara salva el Tajo con seis arcos romanos de sillería y sigue en pie sin refuerzos modernos, con el arco triunfal en el centro del tablero. Y al sur, Zafra ordena dos plazas porticadas comunicadas entre sí y un alcázar de los duques de Feria convertido en parador.
El paisaje del sureste lo marcan las láminas de agua: el embalse de La Serena es el mayor de España por superficie, y a su alrededor la comarca alterna dehesa y llanura cerealista donde crían avutarda y grulla. En el extremo norte, Las Hurdes cambian de material y de escala, con alquerías de pizarra en pendiente y el meandro del Melero como mirador conocido.
En la mesa
La dehesa manda: jamón y paleta ibéricos de bellota con denominación propia, y dos quesos de oveja de pasta untuosa que se comen abriendo la corteza por arriba, la torta del Casar y la de La Serena. El pimentón de la Vera, secado al humo de roble, es la especia que ordena buena parte de los guisos, de las migas a la caldereta de cordero. En el capítulo dulce, la cereza del Jerte tiene denominación y una temporada corta, entre mayo y julio.
Cuándo ir
Primavera y otoño. El verano es de los más calurosos de la península y solo los valles del norte alivian; el invierno es suave en el sur y es cuando la dehesa recibe a las grullas, que llegan por decenas de miles.
- Provincias
- Cáceres y Badajoz
- Patrimonio de la Humanidad
- conjunto arqueológico de Mérida y casco de Cáceres
- Parque nacional
- Monfragüe
- Floración del Jerte
- finales de marzo o principios de abril
El índice completo de destinos del país está en destinos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo florecen los cerezos del valle del Jerte?
A finales de marzo o principios de abril según el año y la altitud, con una ventana de apenas diez o quince días. Cabezuela del Valle y los pueblos del valle se llenan esos fines de semana, así que conviene reservar alojamiento con mucha antelación o visitar en día laborable.
¿Qué se ve en Mérida?
El conjunto arqueológico romano más completo de España, declarado Patrimonio de la Humanidad: teatro y anfiteatro contiguos, el puente sobre el Guadiana, el acueducto de los Milagros, el templo de Diana, el circo y el Museo Nacional de Arte Romano. Es visita de un día largo y en verano conviene hacerla a primera hora.
¿Qué otras ciudades merecen la parada?
Cáceres por su casco intramuros, también Patrimonio de la Humanidad, con torres y palacios casi sin añadidos modernos; Plasencia por la muralla y las dos catedrales unidas; Trujillo por la plaza mayor y el castillo; y Badajoz por la alcazaba, una de las mayores del país.
¿Cuál es la mejor época?
Primavera y otoño. El verano extremeño es de los más calurosos de la península, con máximas altas y sostenidas, y solo los valles del norte dan algo de alivio. El invierno es suave en el sur y permite visitar las ciudades con comodidad, y es cuando llegan las grullas a la dehesa.
¿Qué es la dehesa?
Un sistema agroganadero de encinar aclarado que combina pasto, ganado y aprovechamiento de bellota, base del cerdo ibérico y de gran parte del paisaje del sur de la comunidad. Es el mismo modelo que continúa al otro lado de la frontera provincial, en la Sierra Norte de Sevilla.