Comunidad
Qué ver en Castilla-La Mancha: Toledo, Cuenca, castillos y llanura
Castilla-La Mancha es sobre todo llanura, y esa llanura es lo que hace que cada relieve cuente: un cerro con castillo, una hoz encajada, un rosario de lagunas en medio del secano. Es la comunidad de los horizontes largos y de los pueblos que se ven venir desde muy lejos.
Toledo y las ciudades históricas
Toledo concentra en un meandro del Tajo la superposición de tres culturas, con catedral, sinagogas, mezquita del Cristo de la Luz y un casco declarado Patrimonio de la Humanidad que se recorre entero cuesta arriba. Yepes, a pocos kilómetros, conserva muralla y una iglesia que le ha valido el apodo de catedral de La Mancha, y El Romeral completa la comarca con su arquitectura de cal y vino. Al otro extremo de la provincia, Talavera de la Reina juega su propia carta: cuatro siglos de alfarería reconocidos por la Unesco, una basílica forrada de azulejo y muralla sobre el Tajo.
Cuenca resuelve el otro extremo de la comunidad: casas colgadas sobre la hoz del Huécar, casco en alto también Patrimonio de la Humanidad y, a poca distancia, la Ciudad Encantada con sus formaciones calizas. Huete y Alarcón quedan en la misma provincia, la primera con caserones y conventos, la segunda encaramada en una península fluvial que el Júcar rodea por tres lados.
Castillos y llanura
Belmonte es el castillo más completo de la región, con muralla, patio y torre del homenaje abiertos, y sirve de referencia para entender la red defensiva de la meseta sur. Mondéjar, en Guadalajara, suma palacio y convento; Brihuega guarda una plaza y unos jardines que en julio se llenan por la floración de la lavanda. Alcaraz, en Albacete, cierra el sur con su plaza renacentista.
Agua en tierra seca
Que la región sea seca no significa que no tenga agua, sino que el agua está concentrada y es espectacular. Las lagunas de Ruidera, cerca de Ossa de Montiel, forman una cadena de quince lagunas encadenadas por travertinos; las Tablas de Daimiel, parque nacional, son un humedal de desbordamiento recorrible por pasarelas. Almodóvar del Campo y las minas del Horcajo, en Ciudad Real, añaden la capa minera de Sierra Morena, y Tomelloso representa la Mancha vitícola en su versión más productiva.
Los molinos y el país del Quijote
La imagen que la región exporta está en dos pueblos. Consuegra alinea doce molinos y un castillo de la orden de San Juan en el mismo cerro pelado, y a finales de octubre celebra la fiesta de la rosa del azafrán, cuando la flor se recoge de madrugada y se desbrina a mano en las casas. Campo de Criptana conserva otro grupo de molinos sobre la Sierra de los Molinos, con tres de ellos con maquinaria original. Entre los dos quedan El Toboso, con la casa-museo de Dulcinea y un callejero salpicado de citas de la novela, y Puerto Lápice, la venta donde Cervantes situó el armado de caballero.
Sigüenza, el Alto Tajo y las sierras del sur
Guadalajara guarda el norte menos visitado de la comunidad. Sigüenza tiene catedral de aire fortificado, el sepulcro del Doncel dentro y un castillo episcopal convertido en parador; Atienza y Molina de Aragón completan la línea de plazas fuertes hacia el Sistema Ibérico, la segunda con un recinto amurallado enorme para su población actual. El parque natural del Alto Tajo encaja el río en hoces de más de doscientos metros entre pinares.
Al sur, la sierra se abre en dos sorpresas de agua: el nacimiento del río Mundo, en Riópar, cae desde una cueva en un salto que se desborda tras las lluvias en el fenómeno conocido como el reventón, y Alcalá del Júcar excava sus casas en el talud de la hoz, con corredores que atraviesan el cerro de un lado a otro.
Cuándo ir y qué comer
Abril, mayo, septiembre y octubre. El verano es duro a mediodía y el invierno frío y despejado. En la mesa, cuchara y caza: pisto, gachas, migas, atascaburras, duelos y quebrantos, con el queso manchego como denominador común y un vino que ha dejado de ser anónimo.
- Provincias
- Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo
- Patrimonio de la Humanidad
- cascos históricos de Toledo y Cuenca
- Parque nacional
- Tablas de Daimiel
- Mejor temporada
- abril–mayo y septiembre–octubre
El índice completo de destinos del país está en destinos.
Preguntas frecuentes
¿Qué castillo es el más impresionante?
Belmonte, por lo completo y lo restaurado, con muralla, patio y torre del homenaje visitables. Alarcón compite por emplazamiento: una península fluvial rodeada por el Júcar en tres de sus cuatro lados. Ambos están en la provincia de Cuenca y se pueden ver el mismo día.
¿Cuándo conviene ir?
Primavera y otoño. El verano en la llanura manchega es muy caluroso y seco, con temperaturas que hacen incómoda cualquier visita a mediodía, y el invierno es frío con heladas frecuentes. Abril, mayo, septiembre y octubre son los meses cómodos, y coinciden con la vendimia en el caso de octubre.
¿Qué ver además de Toledo?
Cuenca y sus casas colgadas sobre la hoz del Huécar, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad; Almagro con su corral de comedias del siglo XVII en uso; Sigüenza con catedral y castillo-parador; y las lagunas de Ruidera, un rosario de lagunas encadenadas en pleno secano.
¿Qué son las Tablas de Daimiel?
Un humedal formado por el desbordamiento natural del Guadiana y el Cigüela, declarado parque nacional, con pasarelas y observatorios de aves. Es un ecosistema muy dependiente del nivel del acuífero, así que la lámina de agua varía notablemente de un año a otro.
¿Se come solo queso manchego?
El queso es la seña, pero la cocina de la región es de cuchara y caza: pisto manchego, gachas, migas, atascaburras, duelos y quebrantos, y perdiz o liebre en temporada. El vino es abundante y cada vez menos anónimo, con Tomelloso como una de las capitales productoras.