Maqueta en miniatura de la despensa de la dehesa: encinas y alcornoques descorchados, cerdos ibéricos hozando entre las bellotas y un cortijo de piedra con horno de leña y una caldereta al rescoldo

Almadén de la Plata

Gastronomía de Almadén de la Plata: platos típicos, dulces y dónde comer

Caldereta de venado y de jabalí, chacinas de cerdo ibérico criado entre encinas y, en Semana Santa, hornazo y pestiños: la carta del pueblo se lee en el paisaje que lo rodea.

La gastronomía de Almadén de la Plata se explica por el paisaje que rodea al pueblo: dehesa de encina y alcornoque, monte con caza mayor y olivar de montaña en los terrenos calizos más cercanos al casco. De ahí que los platos típicos de Almadén de la Plata giren sobre tres ejes muy concretos —las carnes de caza, los derivados del cerdo ibérico y los dulces artesanos— y que casi nada de lo que se sirve en sus mesas venga de lejos. Es una cocina de guiso largo y de matanza, no de recetario de autor, y esa es exactamente su ventaja para quien llega andando desde la Vía de la Plata.

La despensa de la Sierra Norte: dehesa, caza y cerdo ibérico

El término municipal está en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, y su aprovechamiento tradicional ha sido siempre mixto: ganadería extensiva en la dehesa, aprovechamiento cinegético del monte, corcho, miel y olivar. Esa combinación es la que llena la carta. El cerdo ibérico criado en dehesa da las chacinas que se curan en la comarca; el monte —El Berrocal alberga poblaciones importantes de ciervo y jabalí— da la caza mayor; y el olivar, el aceite con el que se cocina casi todo, incluidos los dulces.

Conviene entender que en la gastronomía de Almadén de la Plata, como en toda la Sierra Norte, la temporada manda. La caza mayor tiene su época, de modo que los guisos de venado y jabalí son sobre todo cosa de otoño e invierno, cuando además la berrea del ciervo atrae visitantes al parque por sí sola. Las chacinas, en cambio, están todo el año, y las brasas no dependen del calendario.

Los platos típicos de Almadén de la Plata

  • Guiso caldereta de venado o jabalí
  • Brasa presa, secreto, pluma
  • Chacinas salchichón, morcón, caña de lomo, chorizo

La caldereta es el plato de referencia, de venado o de jabalí según lo que haya. Es un guiso lento, de sofrito corto y carne que necesita horas, y el modo más directo de entender qué come el pueblo cuando come en serio. A su lado, las carnes ibéricas a la brasa —presa, secreto, pluma, costilla— y los mismos cortes en guiso, que en invierno sustituyen a la parrilla.

El capítulo de las chacinas es el más amplio: salchichón, morcón, caña de lomo y chorizo, elaborados con cerdo ibérico y curados en la zona. Suelen aparecer como entrante compartido, en tabla, y es lo que más se compra para llevar. Entre los platos típicos de Almadén de la Plata, son también lo que mejor viaja: aguantan el trayecto y no dependen de la temporada.

Los dulces: hornazo, pestiños y buñuelos

Hornazo
masa de pan con canela, matalahúva y aceite de oliva, huevo duro incrustado, clara pintada por encima, almendras garrapiñadas y anisitos
Pestiños
masa frita aromatizada, terminada en miel o azúcar
Buñuelos
fritos, de sartén, dulce de casa antes que de pastelería
Temporada fuerte
Semana Santa

Los dulces artesanos son el tercer eje de la cocina local, y el que tiene nombre propio. El hornazo es el más característico del municipio: masa de pan con canela, matalahúva y aceite de oliva, con un huevo duro incrustado en el centro. El hojaldre se baña con la clara del huevo para que quede crujiente y se remata con almendras garrapiñadas y anisitos. Se asocia sobre todo a la Semana Santa, aunque se encuentra fuera de ella.

Los pestiños —masa frita con aceite, aromatizada y pasada por miel o azúcar— y los buñuelos completan la lista corta de dulces tradicionales, y se piden casi siempre con café después de la caldereta. Ninguno de los tres es una elaboración de pastelería fina: son dulces de casa que pasaron a los bares, con la textura y el tamaño que eso implica.

Dónde comer en Almadén de la Plata

La oferta es la de un pueblo de la sierra: pequeña, concentrada en el casco y con horarios de cocina más cortos que en la capital. La ventaja es que prácticamente todo está en el itinerario que ya recorre quien visita el castillo o pasa con la mochila. A la hora de decidir dónde comer en Almadén de la Plata, los establecimientos que han venido apareciendo en la relación municipal de empresas gastronómicas se agrupan así:

  • Mesones y restaurantes: Casa Antonino, Mesón El Molino, La Muralla y Casa Concha —este último, además, con habitaciones.
  • Bares con cocina: Bar El Reloj, Bar La Morena y Bar La Tinaja.
  • Cafeterías y locales de copas: Pepa’s Café, Pub Cabana’s y Disco Pub Zayro.

Quien busque dónde comer en Almadén de la Plata sin moverse del recorrido monumental lo tiene resuelto: los mesones y los bares con cocina están todos entre el castillo, la Torre del Reloj y la iglesia. En una localidad de este tamaño la oferta cambia con el tiempo y no todos los locales abren cada día, así que fuera de fin de semana y de temporada alta conviene confirmar por teléfono antes de contar con una mesa. La oficina de turismo municipal, en la Plaza de la Constitución número 1, mantiene la relación actualizada de empresas gastronómicas del municipio.

La gastronomía de Almadén de la Plata a lo largo del año

El calendario festivo ordena buena parte de lo que se come. La Semana Santa es el momento del hornazo; el tercer fin de semana de mayo, la romería de la Divina Pastora traslada la comida al campo, a la Rivera del Cala, con el simpecado tirado por bueyes, caballistas y carretas; y en mayo la Cruz de Mayo llena la Plaza del Puerto de la Cruz de dulces y merienda compartida. En verano, los encuentros vecinales de esa misma plaza se convierten en veladas nocturnas, que es la única forma razonable de cenar fuera con el calor de la comarca.

En otoño llega la parte más específica de la gastronomía de Almadén de la Plata: temporada de caza, guisos largos y una sierra que por fin se puede caminar de día. Es la mejor época para combinar mesa y monte, encadenando una jornada por los senderos del término con una caldereta al volver.

Para organizar el resto de la visita, los caminos que salen del casco están en la página de senderismo, el patrimonio urbano en la de monumentos, y las opciones para quedarse a dormir en la de alojamientos. Quien esté recorriendo la Vía de la Plata encontrará ahí el detalle de las dos etapas que cruzan el municipio. Y si el viaje sigue más allá de la Sierra Norte, el índice de destinos recoge el resto del país.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el hornazo de Almadén de la Plata?

Un dulce de masa de pan con canela, matalahúva y aceite de oliva, que lleva un huevo duro incrustado. Se pinta con clara de huevo para que el hojaldre quede crujiente y se termina con almendras garrapiñadas y anisitos. Es el dulce más característico del municipio y aparece sobre todo en Semana Santa.

¿Cuál es el plato más típico del municipio?

La caldereta, de venado o de jabalí. Es el guiso que mejor resume la cocina de la zona: carne de caza mayor del propio término, cocinada lenta con un sofrito corto. Junto a ella, las carnes ibéricas a la brasa y la variedad de chacinas —salchichón, morcón, caña de lomo, chorizo— completan la carta habitual.

¿Hay caza durante todo el año?

No. La caza mayor tiene temporada, así que la caldereta de venado y de jabalí es más fácil de encontrar en otoño e invierno. Las chacinas y las carnes ibéricas a la brasa están disponibles todo el año, y los dulces siguen el calendario festivo.

¿Se puede comer bien haciendo el Camino de Santiago?

Sí, y con la ventaja de que casi todos los bares y mesones están en el casco urbano, en el mismo itinerario que sigue la señalización de la Vía de la Plata. Conviene tener en cuenta que en un pueblo de este tamaño las cocinas cierran temprano y que fuera de fin de semana la oferta se reduce.

¿De dónde vienen los productos?

Del propio término y de su entorno. La dehesa de encina y alcornoque sostiene el cerdo ibérico y la caza mayor; el olivar de montaña, que crece en los terrenos calizos próximos al pueblo y llegó a alimentar al menos dos molinos de aceite, da el aceite que atraviesa tanto los guisos como los dulces.