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Qué ver en Asturias: la costa, los Picos de Europa y sus pueblos

Asturias cabe entre dos líneas paralelas muy cercanas: una costa de acantilado bajo interrumpida por puertos, y una barrera de montaña que en pocos kilómetros pasa del nivel del mar a más de dos mil metros. Esa estrechez es su mejor característica, porque permite desayunar frente al Cantábrico y comer en un valle de los Picos de Europa sin haber conducido dos horas.

La costa: villas marineras una detrás de otra

El occidente concentra las estampas más fotografiadas. Cudillero apila casas de colores en un anfiteatro cerrado sobre el puerto, con calles que son en realidad escaleras. Luarca reparte su casco entre siete puentes y un cementerio en alto que mira al mar. Hacia el oriente, Llanes suma casco medieval, puerto con los Cubos de la Memoria pintados por Ibarrola y, a poca distancia, los bufones: chimeneas naturales en la roca que expulsan agua a presión cuando el mar entra con fuerza. Cerca queda Celorio, con playas pequeñas encajadas entre puntas, y en Ribadesella, además de Tito Bustillo, espera la rareza de Cuevas del Agua: la aldea a la que solo se entra conduciendo por dentro de una cueva.

Los Picos de Europa

Cangas de Onís es la puerta habitual: su puente romano cuelga sobre el Sella y desde allí sube la carretera a Covadonga y a los lagos de Enol y Ercina, dentro del primer parque nacional declarado en España, en 1918. En temporada alta el acceso en coche se cierra y se sustituye por autobús, una restricción que conviene comprobar el mismo día. Más al sur y al este, los desfiladeros y los macizos ofrecen rutas de todo nivel, desde paseos junto al río hasta travesías de alta montaña.

Oviedo, Gijón y Avilés

Las tres ciudades reparten papeles sin solaparse. Oviedo es la de piedra y catedral, con el prerrománico asturiano en las laderas del Naranco —Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, declarados Patrimonio de la Humanidad—. Gijón es marítima y abierta, con el barrio de Cimadevilla sobre el cerro y una playa urbana larga. Avilés combina un casco histórico con soportales y el Centro Niemeyer, de líneas blancas y curvas, al otro lado de la ría.

El interior: brañas, gargantas y vías verdes

Tierra adentro el Principado cambia de escala. Somiedo es el valle de las brañas y los teitos, cabañas de piedra con cubierta vegetal levantadas para el ganado de altura, y el territorio con mayor presencia de oso pardo cantábrico. En el extremo occidental, Taramundi vive de la cuchillería artesana y conserva un conjunto de molinos de agua en funcionamiento.

Dos recorridos concentran el excursionismo. La Ruta del Cares cruza la garganta que separa los macizos central y occidental de los Picos de Europa por un canal colgado en la pared, desde Poncebos hacia Caín, y es la senda más transitada del norte; Bulnes, en el mismo valle, es el único pueblo del país al que se llega en funicular por dentro de la montaña, y desde su mirador se ve el Naranjo. Para un plan más llano, la Senda del Oso aprovecha el trazado del ferrocarril minero de Teverga y Quirós, con túneles iluminados y firme apto para bicicleta con niños.

Cómo se recorre

La autovía del Cantábrico atraviesa la comunidad de este a oeste y deja cualquier punto de la costa a menos de hora y media del aeropuerto. El tren de vía estrecha para en las villas marineras y sirve para tramos cortos, pero las cabeceras de valle y los accesos a la montaña dependen del coche o del autobús de línea, con pocas frecuencias fuera de temporada.

Sidra, queso y cuándo ir

La sidra se escancia y se bebe en culines; el queso de Cabrales, azul y de cueva, es solo el más conocido de un catálogo largo. Espinaredo conserva una de las mayores concentraciones de hórreos y paneras del Principado, y Las Caldas mantiene la tradición balnearia junto a Oviedo. La temporada cómoda va de junio a septiembre; mayo y octubre son mejores para caminar, con el riesgo asumido de días cerrados.

Provincia
una sola, Asturias
Parque nacional
Picos de Europa, el primero de España (1918)
Mejor temporada
de junio a septiembre; mayo y octubre para caminar
Acceso a los lagos
restringido al coche en temporada alta

El índice completo de destinos del país está en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta para ver Asturias?

Con cuatro o cinco días se cubre lo esencial: dos para la costa occidental y las villas marineras, uno para Oviedo o Gijón y dos para los Picos de Europa. Una semana permite añadir los valles del interior y alguna ruta larga sin ir con prisa.

¿Se puede subir en coche a los lagos de Covadonga?

Solo fuera de los periodos de mayor afluencia. En Semana Santa, en verano y en los puentes el acceso se cierra al tráfico privado y se sube en autobús desde Cangas de Onís o desde los aparcamientos habilitados. Conviene comprobar la restricción del día antes de salir.

¿Cuál es la mejor época?

De junio a septiembre para combinar costa y montaña con días largos. Mayo y octubre son excelentes para caminar, con menos gente y buena visibilidad, aunque el tiempo es más variable. El invierno cierra rutas de altura pero deja la costa despejada en muchos días.

¿Qué villa marinera merece la parada?

Cudillero por el anfiteatro de casas de colores sobre el puerto, Luarca por sus puentes y su cementerio con vistas, y Llanes por el casco medieval y los bufones que expulsan agua en días de mar de fondo. Las tres se ven en un día largo si se va con coche.

¿Qué es escanciar la sidra?

Verterla desde alto para que se rompa en el vaso y se airee, un gesto que forma parte del consumo y no un espectáculo para turistas. Se bebe en culines, tragos cortos que se apuran de una vez, y se pide por botellas que el camarero va escanciando.