Islas Baleares

Qué ver en Palma de Mallorca: catedral, Bellver y casco antiguo

Palma no se lee como una ciudad de isla, sino como una capital portuaria con casco medieval intacto. Está en el fondo de una bahía abierta al suroeste, con la Serra de Tramuntana cerrando el horizonte por el norte, y su fachada marítima es literalmente una muralla: el paseo que hoy bordea el mar corre sobre el recinto defensivo renacentista, y encima de él se levanta la catedral. Ese es el motivo de que la silueta funcione tan bien desde el agua y de que la primera visita convenga empezarla por ahí.

Qué ver en Palma de Mallorca: la catedral y la Almudaina

La catedral de Santa María, La Seu, es gótica y desproporcionadamente alta para el tamaño de la ciudad que la construyó: la catedral de Palma de Mallorca es la pieza que fija la silueta de la bahía y el punto por el que conviene empezar. Su nave central pasa de los cuarenta metros y el rosetón mayor es uno de los grandes del gótico europeo. Tiene además dos intervenciones modernas que rara vez coinciden en un mismo templo: la reforma que Antoni Gaudí dirigió a comienzos del siglo XX, con el baldaquino sobre el altar y el traslado del coro, y la capilla del Santísimo que Miquel Barceló cubrió de cerámica un siglo después.

Pared con pared queda el Palau de l’Almudaina, antiguo alcázar musulmán reconvertido en residencia real, con sus jardines y su capilla gótica. Enfrente, el Parc de la Mar hace de lámina de agua para el reflejo, y unos metros más allá están los Banys Àrabs, uno de los pocos restos en pie de la Palma islámica.

  • Nave central más de 40 m
  • Intervención de Gaudí 1904-1914
  • Capilla de Barceló terminada en 2007

El casco antiguo, patio por patio

La lista de qué ver en Palma de Mallorca cabe casi entera dentro de las antiguas murallas, y el centro se camina sin plano y con una regla: mirar por los portales abiertos. Los patios de las casas señoriales —Can Oleza, Can Vivot, Can Bordils y una treintena más— son escaleras de piedra, arcos y pozos que se ven desde la calle y que constituyen el patrimonio más particular de la ciudad. En el recorrido caen la Basílica de Sant Francesc, con el sepulcro de Ramon Llull y un claustro gótico de los mejores de la isla, la Plaça Major, la Plaça de Cort con su olivo, y Sa Llotja, la lonja de mercaderes que Guillem Sagrera levantó en el siglo XV con columnas helicoidales.

Palma tiene además un capítulo modernista poco esperado: el Gran Hotel de Domènech i Montaner, hoy sala de exposiciones, Can Forteza Rey con su fachada de mosaico y las Casasayas en la plaza del Mercat.

Los patios no son museos y no se anuncian: están abiertos porque son entradas de vecinos. Se asoma la cabeza, se mira y no se pasa del zaguán.

Bellver, museos y el frente de mar

El castillo de Bellver corona una colina de pinar al oeste, a tres kilómetros del centro. Es de planta circular —una rareza en la arquitectura militar europea—, se construyó a comienzos del siglo XIV para Jaume II y contiene el museo de historia de la ciudad; la vuelta completa a la terraza cubre la bahía, el puerto y la sierra. Abajo, en el baluarte de Sant Pere, Es Baluard expone arte moderno y contemporáneo dentro de la muralla, y a las afueras la Fundació Miró Mallorca ocupa los talleres donde el pintor trabajó sus últimos años.

Hacia el este el paseo marítimo enlaza el barrio marinero del Portitxol y Ciutat Jardí, con playas urbanas cortas; hacia el oeste, el puerto deportivo y el paseo hasta Bellver. Para comer, el mercado del Olivar y el barrio de Santa Catalina concentran la mayor densidad de la ciudad, con pa amb oli, tumbet, frito mallorquín, sobrasada y ensaimada como repertorio local.

Cómo llegar y cuándo ir

El aeropuerto de Son Sant Joan está a ocho kilómetros del centro, con autobús directo y taxi; es uno de los aeropuertos con más tráfico de España en verano. El puerto recibe ferris desde Barcelona, Valencia, Dénia e Ibiza, con travesías de entre tres y ocho horas según la ruta y el barco. Dentro de la isla, la plaza de España es el nudo de todo: estación de autobuses, tren de Inca y Manacor, metro y el Ferrocarril de Sóller, el tren de vía estrecha de 1912 que cruza la sierra por túneles.

La mejor temporada es de abril a junio y de septiembre a octubre, con la ciudad practicable a pie y sin el calor de julio y agosto, que son también los meses de mayor presión turística. El invierno es suave y la capital sigue funcionando entera, algo que no ocurre en los núcleos costeros.

Isla
Mallorca
Aeropuerto
Son Sant Joan, a 8 km del centro
Ferris
Barcelona, Valencia, Dénia, Ibiza
Tren histórico
Palma-Sóller, en servicio desde 1912
Mejor temporada
abril-junio y septiembre-octubre

Palma es la base natural para el resto de la isla: la Tramuntana y Valldemossa al norte, las calas del sur por la costa de Llucmajor y Campos. El resto del archipiélago está en Islas Baleares y el índice completo del país, en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta para ver Palma?

Dos días cubren lo esencial con calma: la catedral y la Almudaina el primero, junto con el casco antiguo y sus patios, y el castillo de Bellver, Es Baluard y el barrio de Santa Catalina el segundo. Un tercer día permite añadir la Fundació Miró, el paseo hasta el Portitxol y una salida a Sóller en el tren histórico.

¿Qué es el espectáculo del ocho en la catedral?

Dos veces al año, en torno al 2 de febrero y al 11 de noviembre, la luz que entra por el rosetón mayor de la catedral de Palma de Mallorca se proyecta sobre el muro opuesto justo debajo del rosetón pequeño, y las dos circunferencias forman un ocho. Es un fenómeno de calendario, no un montaje: depende de la altura del sol y por eso ocurre sólo en esas fechas y a primera hora.

¿Es el castillo de Bellver realmente circular?

Sí, y es lo que lo hace excepcional en Europa. Se construyó a comienzos del siglo XIV con planta circular, patio central también circular y tres torres adosadas más una torre del homenaje separada del recinto y unida por un puente. Está sobre una colina arbolada al oeste de la ciudad y hoy alberga el museo de historia de Palma.

¿Se puede ir a la playa desde el centro de Palma?

Sí. El frente urbano encadena Can Pere Antoni, el Portitxol y Ciutat Jardí en dirección este, todos alcanzables a pie o en bicicleta por el paseo marítimo. La Playa de Palma, mucho más larga, empieza pasado el aeropuerto en dirección a s'Arenal y se llega en autobús o en metro y bus.

¿Hace falta coche en Palma?

En la ciudad no: el casco antiguo es peatonal en buena parte y el resto se cubre con autobús urbano y a pie. El coche compensa sólo para salir de Palma hacia la Serra de Tramuntana o las calas del sur, y para Sóller existe además el tren histórico de vía estrecha que sale de la plaza de España.