Andalucía

Qué ver en Málaga: la Alcazaba, los museos, las playas y el Soho

Málaga fue durante décadas la ciudad que se cruzaba camino de la Costa del Sol; hoy es el destino. Fundada por los fenicios hace casi tres mil años —de las ciudades vivas más antiguas de Europa occidental—, ha convertido su casco en un distrito de museos con playa al fondo, sin perder la biznaga, el pescaíto ni el acento. La lista de qué ver en Málaga mezcla como pocas: fortaleza andalusí, teatro romano, Picasso y sardinas a la brasa.

La Alcazaba, Gibralfaro y el teatro romano

La Alcazaba es el mejor palacio-fortaleza andalusí conservado en España después de la Alhambra: doble recinto amurallado del siglo XI trepando la ladera, con patios de arrayán, agua y miradores sobre el puerto. A sus pies quedó al descubierto el teatro romano del siglo I, y monte arriba el castillo de Gibralfaro, unido a la Alcazaba por el pasillo amurallado de la Coracha, remata la silueta con la vista clásica de la bahía. Tres épocas en una misma ladera, visitables en una mañana.

Abajo, la catedralla Manquita, por la torre sur que nunca se terminó— mezcla renacimiento y barroco, con cubiertas visitables sobre el caserío, y la calle Larios hace de eje del centro peatonal.

  • Fundación fenicia, siglo VIII a. C.
  • Alcazaba siglo XI, doble recinto
  • Museos alrededor de cuarenta

Picasso, el Soho y los museos

Pocas capitales medianas juegan esta carta: el Museo Picasso en el palacio de Buenavista y la Casa Natal en la plaza de la Merced cuentan al malagueño universal; el Centre Pompidou asoma su cubo de colores en el Muelle Uno; la Colección del Museo Ruso ocupa la antigua Tabacalera; el Carmen Thyssen reúne pintura andaluza del XIX y el Museo de Málaga, en el palacio de la Aduana, suma arqueología y bellas artes. El CAC y el barrio del Soho, con sus fachadas pintadas por muralistas internacionales, ponen la capa contemporánea a pie de calle.

Entre museo y museo, el mercado de Atarazanas —portada nazarí, vidriera y mostradores de pescado— es la parada obligada para entender de qué come la ciudad.

La biznaga —jazmines ensartados en un tallo seco de cardo— se vende por las noches de verano en las terrazas: es el olor oficial de la ciudad y cuesta lo que una propina.

Las playas y los barrios marineros

La Malagueta, junto al puerto, resuelve el baño urbano a diez minutos del casco. La versión con alma está al este: Pedregalejo y El Palo, antiguos barrios de pescadores con paseo bajo y chiringuitos donde los espetos de sardinas se asan en barcas varadas en la arena. Es la comida más malagueña posible, con temporada alta de mayo a agosto. Hacia el oeste, San Andrés y la Misericordia alargan el arenal urbano, y el Muelle Uno conecta puerto, farola y paseo con la ciudad.

En cualquier repaso honesto de qué ver en Málaga la mesa ocupa su capítulo: fritura malagueña, ensalada malagueña de bacalao y naranja, porra antequerana y los vinos dulces de moscatel y Pedro Ximénez que se despachan en bodegas centenarias como las de El Pimpi y las tabernas de barril del centro.

Cómo llegar y cuándo ir

El aeropuerto de Málaga es el cuarto del país y conecta con media Europa; el tren de cercanías planta en el centro en doce minutos. La estación de María Zambrana recibe el AVE de Madrid en unas dos horas y media, y la ciudad es la puerta natural de toda la Costa del Sol, con la A-7 y la AP-7 recorriendo el litoral. Dentro, todo lo importante se hace a pie.

El clima es el argumento eterno: inviernos suaves que llenan las terrazas en enero, primavera y otoño perfectos para caminar, y un verano intenso pero con playa incorporada. La Semana Santa, con sus tronos gigantes portados por cientos de hombres, y la Feria de agosto, con el centro tomado de día y el real de noche, son las dos citas mayores del calendario.

Provincia
Málaga, Andalucía
Tren
AVE desde Madrid, unas 2 h 30 min
Imprescindible
Alcazaba, teatro romano y Gibralfaro
Plato local
espetos de sardinas en Pedregalejo
Mejor temporada
todo el año; feria en agosto

Málaga se combina con Nerja y Frigiliana hacia el este, con Ronda y los pueblos blancos hacia el interior o con Almuñécar siguiendo la costa hacia Granada. El resto de la comunidad está en Andalucía y el índice completo del país, en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Qué relación tiene Picasso con Málaga?

Nació en la plaza de la Merced en 1881 y pasó en la ciudad su primera infancia. Hoy lo cuentan dos casas: el Museo Picasso, en el palacio de Buenavista, con más de doscientas obras donadas por la familia, y la Fundación Casa Natal en la propia plaza. Son visitas distintas y complementarias, y el museo es el más visitado de Andalucía.

¿Merece la pena subir a Gibralfaro?

Sí, y mejor entendiendo qué es: el castillo del siglo XIV que protegía la Alcazaba, unido a ella por un pasillo amurallado, la Coracha. La subida a pie es empinada pero corta, con el mirador de la bahía a mitad de camino; el autobús 35 deja arriba a quien prefiera bajar andando. La vista del puerto, la plaza de toros y la costa es la clásica de la ciudad.

¿Qué es un espeto y dónde se come?

Sardinas ensartadas en una caña y asadas sobre brasas en barcas varadas en la arena, la institución gastronómica local. Los chiringuitos de Pedregalejo y El Palo, los antiguos barrios marineros del este, son su territorio natural; la temporada buena son los meses sin erre, de mayo a agosto. Se piden por raciones y se comen con los dedos.

¿Cuántos museos tiene Málaga?

Alrededor de cuarenta, una densidad rara en España: Picasso y su casa natal, el Centre Pompidou del puerto, la colección del Museo Ruso en Tabacalera, el Carmen Thyssen de pintura andaluza, el CAC de arte contemporáneo, el Museo de Málaga en la Aduana —arqueología y bellas artes— y piezas menores como el de arte flamenco. La ciudad lleva dos décadas reconvertida en capital museística.

¿Cuál es la mejor época para visitar Málaga?

Casi cualquiera: es de las capitales con mejor clima del país, con inviernos suaves que la hacen destino de diciembre a febrero. La Semana Santa saca tronos de tamaño descomunal y la Feria de agosto convierte el centro en fiesta de día entero. Julio y agosto aprietan, pero la brisa y las playas lo compensan; para caminar la ciudad, primavera y otoño.