Andalucía
Qué ver en Almuñécar: playas, castillo y guía de la Costa Tropical
Almuñécar ocupa el tramo central de la Costa Tropical, en el extremo sur de la provincia de Granada, allí donde la Sierra Almijara baja hasta el mar y deja un litoral de calas cortas separadas por espolones de roca. Esa combinación de montaña pegada a la costa explica el microclima que da nombre a la comarca y que permite que en las vegas de alrededor crezcan chirimoyos, aguacates y mangos, cultivos poco habituales en la Europa continental.
Qué ver en Almuñécar en el casco antiguo
El punto de referencia es el castillo de San Miguel, plantado sobre el promontorio que separa las dos playas principales. La fortaleza tiene origen musulmán y fue reformada en época de Carlos V; hoy se recorre por dentro y desde sus terrazas se entiende de un vistazo la forma del pueblo. A sus pies, en el mismo cerro, está el Peñón del Santo, el mirador con la cruz que aparece en casi todas las fotografías del municipio.
Bajo el castillo se abre la Cueva de Siete Palacios, una estructura abovedada de época romana que hoy alberga el museo arqueológico local. No es una cueva natural, sino el sótano de un edificio del siglo I; la pieza más conocida que se expone allí es un vaso egipcio con inscripción del faraón Apofis I.
El otro resto romano importante está a pie de playa, en el parque El Majuelo: los tanques de una factoría de salazones de la antigua Sexi Firmum Iulium, la ciudad que precedió al Almuñécar actual. El jardín que los rodea reúne varios cientos de especies subtropicales y funciona además como zona de sombra entre el paseo marítimo y el casco. Repartidos por el término municipal quedan cuatro tramos del acueducto romano, el mejor conservado en Torrecuevas, todavía en uso para riego después de veinte siglos.
Las playas
La costa del municipio se reparte en algo más de una decena de playas y calas. Las dos urbanas son Puerta del Mar, al oeste del Peñón, y San Cristóbal, la más ancha y la que concentra los chiringuitos; Velilla, al este, es la más larga y la más tranquila de las tres. Fuera del núcleo aparecen las calas pequeñas de grava y roca —Cotobro, La Caleta, Cabria— y, ya en la pedanía de La Herradura, una bahía cerrada entre dos puntas que es uno de los mejores sitios de la provincia para bucear. El extremo occidental del término entra en el paraje natural de Maro-Cerro Gordo, con acantilados de casi cien metros y fondos protegidos.
Casi todas son playas de guijarro o arena oscura, no de arena fina: el agua gana profundidad rápido y suele estar algo más templada que en el resto de la costa andaluza por el abrigo de la sierra.
La mesa y la huerta subtropical
La despensa local es la del microclima. La chirimoya de la comarca tiene denominación de origen propia —la costa de Granada y Málaga concentra prácticamente toda la producción europea— y su temporada va de octubre a febrero; el mango y el aguacate llegan en otoño y se venden a pie de carretera. En la mesa el registro es marinero y sencillo: pescado de la lonja de Motril a la plancha o en fritura, boquerón, sardina asada en el chiringuito y salsa de almendra en los guisos del interior. En los cañaverales del municipio sobrevive además la memoria de la caña de azúcar, que fue el cultivo dominante hasta bien entrado el siglo XX.
Cómo llegar y cuándo ir
El acceso es por la N-340 / A-7 desde Málaga (unos 85 km, poco más de una hora) o desde Granada capital por la A-44 y la A-7, con puerto de montaña de por medio y una distancia parecida. No hay estación de tren en la costa granadina; los autobuses interurbanos conectan a diario con Granada, Motril, Nerja y Málaga, y el aeropuerto más cercano es el de Málaga.
La temporada de playa se alarga bastante más que en el interior: de mayo a octubre el agua es utilizable, con julio y agosto como meses de más gente. Para recorrer el casco, el castillo y los restos romanos con calma conviene abril, mayo, septiembre u octubre, con temperaturas suaves y sin las colas del verano. En invierno el microclima mantiene medias diurnas altas para la estación, lo que hace del municipio un destino razonable también fuera de temporada.
Almuñécar se combina bien con una ruta corta por la costa: La Herradura y Maro hacia el oeste, Salobreña y su peñón hacia el este, y la subida a las Alpujarras granadinas tierra adentro.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor playa de Almuñécar?
Depende de lo que se busque. San Cristóbal es la más ancha y la que concentra chiringuitos y servicios; Velilla, al este, es la más larga y tranquila, mejor para familias; y las calas de Cotobro, La Caleta o Cabria son pequeñas y de grava, más recogidas. Para bucear, la bahía de La Herradura no tiene rival en la provincia.
¿Se puede entrar al castillo de San Miguel?
Sí, la fortaleza es visitable por dentro y la entrada da acceso también a la Cueva de Siete Palacios, el museo arqueológico instalado en una bóveda romana del siglo I situada justo bajo el cerro. Conviene consultar el horario antes de ir, porque cambia entre temporada alta y baja.
¿Cuántos días hacen falta para ver Almuñécar?
Un día basta para el casco antiguo, el castillo, el parque El Majuelo y una de las playas urbanas. Con dos o tres días entran también La Herradura, los acantilados de Maro-Cerro Gordo y alguna de las calas fuera del núcleo.
¿Qué diferencia hay entre Almuñécar y La Herradura?
La Herradura es una pedanía del mismo municipio, cinco kilómetros al oeste. Ocupa una bahía cerrada entre dos puntas, con menos edificación y aguas más resguardadas; el núcleo de Almuñécar concentra los restos históricos y la mayor parte de los servicios.
¿Por qué se llama Costa Tropical?
Por el microclima que produce el abrigo de la Sierra Almijara, que frena los vientos del norte y mantiene temperaturas suaves todo el año. Eso permite cultivar chirimoyo, aguacate y mango en las vegas del entorno, cultivos raros en el resto de Europa continental.