Castilla y León
Qué ver en Peñafiel: el castillo, la plaza del Coso y las bodegas
Peñafiel está en el punto donde el Duratón y el Botijas desembocan en el Duero, unos cincuenta y cinco kilómetros al este de Valladolid, y toda su forma se explica por esa confluencia. La villa creció en el fondo de los valles y la fortaleza se quedó arriba, sobre una loma estrecha y larguísima que separa dos de ellos. Es una de las siluetas más reconocibles de Castilla y León y el motivo por el que la mayoría de la gente se desvía de la N-122: el castillo se ve mucho antes de llegar al pueblo.
Qué ver en Peñafiel: el castillo
La respuesta corta a qué ver en Peñafiel está arriba, en la loma. El castillo de Peñafiel mide algo más de doscientos metros de largo por poco más de veinte en su punto más ancho, porque se construyó siguiendo el filo de la loma. Esa proporción le da el aspecto de barco varado con el que siempre se describe y que sólo se aprecia entero desde la carretera o desde el otro lado del valle. Lo que hoy se recorre es sobre todo obra de los siglos XIV y XV, levantada sobre defensas anteriores, con la torre del homenaje en el centro del recinto.
Dentro está el Museo Provincial del Vino, que utiliza las salas del castillo para explicar la viticultura de la provincia: suelos, variedades, el ciclo del año, aperos de bodega tradicional y una sala de cata al final del recorrido. Es la visita más completa del municipio y la que justifica subir con tiempo.
- Longitud más de 200 m
- Anchura máxima unos 23 m
- Alberga el Museo Provincial del Vino
La plaza del Coso y el casco
Abajo, la plaza del Coso es la otra pieza que no tiene equivalente cercano: un rectángulo de suelo de arena rodeado de casas con balconada de madera, que se sigue usando como plaza de toros en las fiestas de agosto. No se levantó como coso; son las viviendas las que cierran el ruedo, y los balcones desde los que se ve la corrida son los de los vecinos.
A un lado del casco, el convento de San Pablo reúne fábrica mudéjar de ladrillo y la capilla funeraria del infante don Juan Manuel, señor de la villa en el siglo XIV y autor de El Conde Lucanor. La iglesia de Santa María y los restos de muralla completan el recorrido a pie, corto y en cuesta suave.
Desde el Coso no se ve el castillo, y desde el castillo no se ve el Coso: son dos niveles distintos del mismo pueblo, y hay que hacer los dos.
Las bodegas y la Ribera del Duero
Bajo el casco urbano hay una red de bodegas subterráneas excavadas en la ladera, con galerías, respiraderos y una temperatura estable durante todo el año; era el sistema de conservación del vino de la villa antes de la bodega industrial. En el término y en los municipios inmediatos se concentran bodegas de la denominación Ribera del Duero, incluida la que se construyó bajo el propio cerro del castillo, y el conjunto convierte a Peñafiel en una de las dos cabeceras de visita de la denominación junto con Aranda de Duero. Las visitas y las catas funcionan con cita previa casi sin excepción.
En la mesa manda el lechazo asado en horno de leña, el queso de oveja de la zona y la matanza; el vino que se sirve es tinto de la ribera, tempranillo casi siempre.
Cómo llegar y cuándo ir
El acceso natural es la N-122 desde Valladolid, unos cincuenta y cinco kilómetros, o desde Aranda de Duero, unos cuarenta hacia el este. Desde Madrid se sube por la A-1 hasta Aranda y se continúa por la N-122, algo menos de dos horas en total. No hay servicio de tren útil hasta la villa; la estación de referencia es Valladolid, bien conectada por alta velocidad, y desde allí hay autobuses regionales.
La mejor época es de abril a junio y de septiembre a noviembre. El otoño tiene un argumento propio: la vendimia de la ribera y la viña en color, con el viñedo alrededor del castillo cambiando de tono. El verano es seco y caluroso en la meseta, aunque las fiestas de agosto en el Coso son el momento más concurrido y el más difícil de encontrar alojamiento. En invierno hiela con frecuencia y el lechazo se entiende mejor.
- Provincia
- Valladolid
- Distancia a Valladolid
- 55 km por N-122
- Denominación de origen
- Ribera del Duero
- Dentro del castillo
- Museo Provincial del Vino
- Mejor temporada
- primavera y otoño
Peñafiel encaja en una ruta corta por el Duero con Valbuena de Duero, Roa y Aranda, y en un día largo se puede unir con Valladolid. El resto de la comunidad está en Castilla y León y el índice completo del país, en destinos.
Preguntas frecuentes
¿Qué se ve dentro del castillo de Peñafiel?
El recinto se recorre por dentro y alberga el Museo Provincial del Vino, dedicado a la viticultura de la provincia y a la Ribera del Duero: el proceso, los suelos, los aperos históricos y una sala de cata. La visita incluye el patio de armas y la torre del homenaje, desde donde se ve la confluencia de los tres valles que rodean la villa.
¿Por qué es especial la plaza del Coso?
Porque es una plaza de suelo de arena rodeada de casas con balconada de madera, todavía en uso como plaza de toros durante las fiestas de agosto. No se construyó como coso: son las propias viviendas las que forman el ruedo, un tipo de plaza-corral que en España se conserva en muy pocos lugares y casi ninguno de este tamaño.
¿Se pueden visitar bodegas en Peñafiel?
Sí. Bajo el casco urbano hay una red de bodegas tradicionales excavadas en la ladera, y en el término se concentran bodegas de la denominación Ribera del Duero, entre ellas la que se construyó bajo el cerro del castillo. Casi todas trabajan con cita previa, incluidas las visitas con cata, así que conviene reservar antes de subir.
¿Cuánto se tarda en ver Peñafiel?
Un día basta con holgura: el castillo y su museo por la mañana, el casco con la plaza del Coso y San Pablo después de comer, y una bodega por la tarde. Si se quiere encadenar varias bodegas de la ribera o llegar hasta Valbuena de Duero y Roa, hacen falta dos.
¿Qué relación tiene Peñafiel con El Conde Lucanor?
Su autor, el infante don Juan Manuel, nieto de Fernando III, fue señor de la villa en el siglo XIV y fundó aquí el convento de San Pablo, donde está su capilla funeraria. La villa aparece por tanto ligada a una de las obras narrativas fundacionales en castellano, escrita por quien mandó levantar buena parte de lo que hoy se visita.