Bunyola

Jardines de Alfabia en Bunyola: la visita a la finca de la Tramuntana

Los jardines de Alfabia son la puerta de la sierra de Tramuntana viniendo desde Palma: una possessió —finca señorial mallorquina— recostada al pie de la montaña en el término de Bunyola, justo donde la carretera de Sóller se mete en el túnel. El nombre viene del árabe, el agua baja de la sierra por acequias que ya trazó la alquería andalusí, y encima de esa base se fueron posando un artesonado mudéjar, trazas barrocas y un jardín romántico del XIX. El resultado no se parece a ningún otro jardín de la isla.

El jardín del agua

La visita se ordena alrededor del agua. La pieza famosa es la pérgola de los surtidores: una galería de columnas de piedra con hiedra encima y chorros enfrentados que se activan y cruzan sus arcos de agua sobre el paseo —el truco hidráulico dieciochesco que toda la isla conoce—. Alrededor se despliegan estanques con nenúfares, acequias en funcionamiento, escalinatas de piedra y un huerto de naranjos, palmeras y bambú que funciona más como jardín botánico doméstico que como campo.

El conjunto no está peinado al milímetro, y eso es un elogio: Alfabia conserva el aire de finca viva, con rincones en penumbra, agua sonando en segundo plano y bancos donde nadie mete prisa.

  • Término Bunyola, Tramuntana
  • Origen alquería andalusí
  • Pieza famosa pérgola de surtidores

La casa y sus capas

La casa señorial guarda la lección de historia: en el zaguán, un artesonado de tradición andalusí con inscripción de época musulmana —rareza mayor en Baleares—, y tras él salones con mobiliario antiguo, la biblioteca y una silla de manos que resume dos siglos de señorío mallorquín. El patio, con su empedrado y su escalera exterior, es de manual de arquitectura de possessió.

La parada final es institución propia: el bar del jardín sirve zumo de naranja de la finca a la sombra, y nadie lo considera un extra sino parte de la visita.

Alrededor: Bunyola, Raixa y el coll

La finca no se visita sola: está en el kilómetro exacto donde empieza la Tramuntana, y a su alrededor hay tres paradas del mismo registro. Bunyola es el pueblo al que pertenece, con plaza, iglesia y unas cuantas casas de piedra alrededor de la estación del tren, y funciona como parada de café antes de subir. A pocos minutos, en la misma carretera hacia Palma, Raixa es la otra possessió abierta al público de la comarca: de titularidad pública, con jardín italianizante en terrazas, escalinata monumental y una casa que se recorre por dentro. Las dos comparten el mismo origen agrícola y la misma lógica del agua, y verlas seguidas explica mejor el modelo que cualquiera de las dos por separado.

La tercera es una carretera. El coll de Sóller es el paso viejo sobre la sierra, con más de cincuenta curvas de herradura encadenadas, que quedó en desuso para el tráfico cuando se abrió el túnel y hoy se sube por el paisaje o en bicicleta. Desde arriba se ve el valle de naranjos entero.

Cómo llegar y cuándo ir

Alfabia queda en la Ma-11 Palma–Sóller, a unos veinte minutos de Palma, con la entrada y el aparcamiento justo antes del túnel; la alternativa con encanto es el tren histórico de Sóller, con parada en Bunyola cerca de la finca —algunos servicios paran junto a la propia puerta, según temporada—. La visita a los jardines de Alfabia es de mañana: una hora y media a dos horas, y el resto del día para Sóller y su puerto al otro lado de la sierra.

La finca es privada, con entrada y horario que se reduce en invierno —conviene comprobarlo antes de ir—. La mejor época es de marzo a junio, con el agua alta y el jardín en flor; el otoño repite la fórmula con menos gente, y en pleno verano la sombra de la pérgola y del huerto convierte los jardines de Alfabia en uno de los rincones más frescos del camino a Sóller.

Municipio
Bunyola, Mallorca
Ubicación
Ma-11 Palma–Sóller, junto al túnel
Pieza interior
artesonado de tradición andalusí en el zaguán
Duración
1,5–2 horas
Mejor temporada
primavera; horario reducido en invierno

La visita se encadena de forma natural con Sóller, el tranvía al puerto y la carretera vieja del coll. El resto del archipiélago está en Islas Baleares y el índice completo del país, en destinos.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los jardines de Alfabia?

Los jardines históricos de una possessió —finca señorial mallorquina— al pie de la sierra de Tramuntana, en el término de Bunyola, junto a la carretera de Sóller. El agua de la sierra articula el conjunto: acequias, estanques, la pérgola de los surtidores y un huerto de cítricos y palmeras, con la casa señorial y su artesonado de tradición andalusí como pieza interior.

¿De qué época son?

De varias a la vez, y ahí está su gracia: el topónimo y el sistema de agua remiten a una alquería andalusí, la casa guarda un artesonado mudéjar con inscripción de época musulmana, y los jardines que se pasean hoy mezclan trazas barrocas y reformas románticas del siglo XIX. Es una finca que lleva casi mil años reinterpretándose sin cambiar de sitio.

¿Cuánto dura la visita?

Una hora y media a dos horas con calma: los jardines y el huerto se recorren sin itinerario obligatorio, la casa se ve en una pasada corta y la parada clásica es el bar del jardín, con zumo de naranja de la propia finca. Es visita de mañana perfecta camino de Sóller.

¿Se paga entrada?

Sí, la finca es privada y se visita con entrada; el horario varía por temporada y suele reducirse o cerrarse en pleno invierno, así que conviene comprobarlo antes de ir. Como en el resto de esta guía, los precios concretos se consultan en el propio sitio para no citar tarifas desfasadas.

¿Cómo se llega sin coche?

La opción con encanto es el tren histórico de Sóller desde Palma: la parada de Bunyola queda cerca y algunos servicios paran junto a la finca, según temporada. En coche, la Ma-11 Palma–Sóller pasa por delante, con aparcamiento en la entrada, justo antes de la boca del túnel.

¿Con qué se combina la visita?

Con Sóller y su puerto al otro lado de la sierra —tren, tranvía y naranjos—, o con el propio pueblo de Bunyola y la carretera vieja del coll de Sóller si se prefieren curvas con vistas. Alfabia funciona como puerta de entrada a la Tramuntana viniendo desde Palma.